Julio 1939 – febrero 2021
Angélica nació en Lima, en julio de 1939, en la Hacienda Chavarria (actualmente Urb Sol de Oro), sus padres fueron don Carlos Takagaki y doña Margarita Kikuchi, fundadores de MOLINOS TAKAGAKI S.A. Se casó con Pedro Komatsudani a los 23 años de edad con quien tuvo 3 hijos: Cecilia, Pedro Martín y Carlos.
Siempre fue una alumna responsable y aplicada, graduándose con éxito en sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Contables y Administrativas de la UNMSM.
Desde muy joven ingresó al mundo de los negocios. A los 13 años de edad, colaboraba con su padre en labores de oficina en el antiguo local de Molinos Takagaki en San Martín de Porres.
En su actividad profesional, junto a su esposo Pedro, hicieron crecer el negocio de compra y venta de granos a la fabricación de alimentos balanceados para lo cual construyeron, en 1964, un nuevo molino en la recordada ubicación de la Carretera Panamericana Norte y luego poco a poco expandieron el negocio a otros ámbitos tanto de la industria avícola como en otros negocios pecuarios. Entre sus múltiples labores estaban ocuparse del área de Compras locales e importación, a las labores de Controller y la exportación de diversos productos. Fue una piedra fundamental para el crecimiento y desarrollo de todas las empresas que conformaron el conglomerado económico conocido como “ Grupo T/K » que abarcaba desde fabricación de alimentos balanceados para animales, crianza de aves de postura, de pollos para carne, reproductoras, incubación, planta de procesamiento de aves, productos hidrobiológicos y agroexportación. En su largo trayecto cultivó excelentes relaciones con proveedores de insumos, maquinarias y servicios, exigiendo cumplimento de plazos de entrega, de calidad y precio, siendo siempre muy acuciosa en sus observaciones como controller.

Destacaba su personalidad seria pero amable, su gran capacidad de trabajo y ser mujer de palabra. Su atención al detalle, motivación por enseñar, buscar el desarrollo y mejoramiento continuo de las personas eran parte de sus virtudes.
Angélica nos deja un legado de valores y dedicación ejemplares. Descansa en paz.