
La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), organismo internacional encargado de liderar los esfuerzos globales para erradicar el hambre y fortalecer la seguridad alimentaria, ha emitido una alerta sobre el riesgo de intensificación y expansión de la influenza aviar altamente patógena (H5N1) en América Latina y el Caribe.
De acuerdo con el informe publicado el 8 de abril de 2026, la región enfrenta un escenario de mayor actividad viral en comparación con los años 2024 y 2025, con brotes recientes detectados tanto en aves de traspatio como en producción comercial, así como en poblaciones de aves silvestres.
Reaparición con mayor complejidad epidemiológica
El documento advierte que el comportamiento actual del virus sigue un patrón similar al registrado durante la gran ola de 2022–2023, cuando la enfermedad se diseminó progresivamente desde el norte hacia el sur del continente a través de rutas migratorias. Sin embargo, la situación actual presenta un elemento adicional de preocupación: la evolución genética del virus dentro de la propia región.
En este contexto, la FAO señala evidencias de procesos de recombinación viral (reassortment), lo que indica que el H5N1 no solo está siendo introducido por aves migratorias, sino que también está adaptándose y diversificándose en ecosistemas locales, incrementando la incertidumbre epidemiológica.
Aves silvestres y bioseguridad: factores determinantes
El informe reafirma que las aves acuáticas silvestres continúan siendo el principal reservorio natural del virus y un factor clave en su dispersión a larga distancia. En paralelo, el contacto entre estas y las aves domésticas representa uno de los principales riesgos de introducción en granjas.
Asimismo, se identifican como factores críticos para la propagación:
- Deficiencias en bioseguridad, especialmente en sistemas de traspatio
- Comercio informal de aves vivas
- Manejo inadecuado de cadáveres
- Movilización de vehículos y equipos contaminados
Impacto productivo, sanitario y comercial
La influenza aviar altamente patógena afecta principalmente a aves gallináceas como pollos, pavos y codornices, generando cuadros sistémicos severos y altas tasas de mortalidad. Además, su impacto no se limita al ámbito productivo, ya que también se han reportado afectaciones en fauna silvestre y mamíferos.
En el plano comercial, la enfermedad continúa generando consecuencias significativas. Un ejemplo reciente es la suspensión de exportaciones avícolas tras la detección de casos en sistemas productivos, evidenciando el impacto directo sobre los mercados internacionales.
Riesgo zoonótico bajo vigilancia
Si bien la transmisión a humanos sigue siendo limitada y asociada principalmente al contacto directo con animales infectados, la FAO advierte que el virus mantiene su potencial zoonótico, por lo que se requiere una vigilancia constante bajo el enfoque de “Una Sola Salud”.
Llamado a reforzar la prevención y respuesta
Frente a este escenario, la FAO insta a los países de la región a fortalecer de manera urgente sus sistemas de:
- Bioseguridad en toda la cadena avícola
- Vigilancia epidemiológica y diagnóstico temprano
- Respuesta rápida ante brotes
- Coordinación interinstitucional y regional
Asimismo, destaca que la vacunación puede ser considerada como una herramienta complementaria, siempre bajo un enfoque técnico, estratégico y regulado.
Un nuevo enfoque: de la contención a la gestión del riesgo
El informe concluye que la influenza aviar H5N1 ha dejado de ser un evento episódico para convertirse en un riesgo sanitario persistente en la región, lo que obliga a replantear las estrategias del sector.
En ese sentido, la avicultura latinoamericana enfrenta el desafío de evolucionar desde un enfoque reactivo de control de brotes hacia un modelo integral de gestión continua del riesgo sanitario, donde la bioseguridad, la vigilancia y la articulación público-privada serán determinantes para la sostenibilidad del sector.