
Introducción
Las producciones avícolas y porcícolas se enfrentan al desafío de garantizar la eficiencia productiva, pero al mismo tiempo cuantificar la sostenibilidad de sus operaciones. La sostenibilidad, no se trata de un concepto de “moda”, sino de un sinónimo de eficiencia operativa que permite producir carne y huevos de una manera más eficiente y rentable. Esto, con objetivo de producir más con menos y optimizar cada recurso para garantizar la seguridad alimentaria de las generaciones futuras.
La sostenibilidad está directamente relacionada con factores de impacto ambiental, que son definidos como las alteraciones que una actividad determinada causa en el ambiente. Entre estos factores de impacto ambiental se pueden destacar la huella de carbono medida en kg CO2 eq (derivada de la producción de CO2, CH4 y N2O), eutrofización, acidificación, uso de tierra, uso de agua, entre otros. Si estos factores no son controlados estratégicamente en los sistemas de producción, hay un mayor gasto de recursos y un exceso de excreciones de nitrógeno y fósforo al ambiente que impactan negativamente los suelos y el entorno.
De acuerdo con esto, se ha reportado que tanto la formulación como la fabricación del alimento balanceado, representan en promedio el 79% del impacto potencial del cambio climático en producciones avícolas y porcícolas (Andretta et al., 2021). Este dato es un indicador del papel crítico que juegan la elección de las materias primas, la formulación y la nutrición directamente en la granja y consecuentemente, el uso de los recursos en producción animal.
Por lo tanto, el objetivo de este artículo se centra en cómo, por medio de la nutrición inteligente se logra cuantificar y mejorar la sostenibilidad de empresas pecuarias. Esto se alcanza integrando conceptos nutricionales con herramientas de nutrición de precisión que permitan medir, analizar y modelar el impacto económico y ambiental. Para ello, las soluciones desarrolladas por Trouw Nutrition permiten materializar esta integración de conceptos en las operaciones comerciales.
Mediciones en ingredientes y alimento terminado: relación entre sostenibilidad y costos
Uno de los pilares críticos en la medición de la sostenibilidad, es el impacto ambiental de los ingredientes en las dietas de monogástricos. La huella de carbono de una fórmula está fuertemente influenciada por el origen de las materias primas, considerando variables como el cambio de uso de suelo (LUC), las prácticas agrícolas de cultivo y la logística de transporte utilizadas para producir cada ingrediente.
La inclusión de ingredientes locales, la evaluación rigurosa de subproductos mediante tecnología de espectroscopía de infrarrojo cercano (NIRS) y su vinculación directa a bases de datos robustas como NutriOpt (Trouw Nutrition), permite una caracterización más precisa de cada uno de ellos. El análisis por NIRS genera información en tiempo real sobre los valores nutricionales y composición exacta de cada ingrediente, esto evita formulaciones con excesos nutricionales mientras se optimiza el costo por tonelada de alimento.
Por ejemplo, al comparar la formulación de una dieta de crecimiento de pollo con matrices de referencia estándar (valores de tabla) vs. valores reales NutriOpt se ha evidenciado un ahorro de USD 2,03 por tonelada de alimento. Trasladando esto a un escenario de una integración de 5,000,000 pollos al mes se tendría un ahorro de USD 18,270, únicamente en esta fase de alimentación (crecimiento) solo por el uso de matrices más precisas (Trouw Nutrition SCA Data).
Por otro lado, como se mencionó, la huella ambiental de la dieta está fuertemente relacionada con el origen del ingrediente y su ciclo de vida. Para ello, la herramienta de medición ambiental MyFeedPrint desarrollada por Trouw Nutrition utiliza metodologías y bases de datos de análisis del ciclo de vida (LCA) certificadas globalmente, como el Global Feed LCA Institute (GLFI), para calcular el impacto ambiental tanto de ingredientes como de alimento terminado.
Esta herramienta considera variables críticas como el país de origen, distancia, medios de transporte entre otros, para cuantificar indicadores de sostenibilidad como cambio climático, eutrofización, acidificación, demanda energética y uso de recursos. De esta manera, es posible formular dietas con menor carga de kg CO2 eq, sin comprometer la calidad nutricional ni el resultado productivo en campo.
En la Figura 1 se presenta la contribución al impacto en el cambio climático de una dieta típica fase 2 para gallina ponedora (Trouw Nutrition SCA Data). Se observa que el 85% del impacto en el cambio climático está concentrado en 3 materias primas: maíz (35%), soya (25%) y aceite de soya (25%). Por el contrario, el carbonato de calcio, fosfato monocálcico, premezcla y otros ingredientes representan en conjunto el 15% restante.
Estos resultados indican que el impacto ambiental de la dieta es heterogéneo y que existe una variabilidad significativa entre los ingredientes no solo desde el punto de vista de su matriz nutricional, sino de sostenibilidad. Por lo tanto, incluir estas métricas en la formulación es indispensable para tener formulaciones más sostenibles, orientadas a reducir el impacto ambiental en los diferentes sistemas de producción.

Figura 1. Contribución porcentual de los ingredientes de una dieta para gallinas ponedoras sobre el impacto en el cambio climático kg CO2 eq. Trouw Nutrition SCA Data.
Por lo anterior, con el objetivo de integrar variables ambientales, y nutricionales, así como balancear los costos de las operaciones comerciales, se han desarrollado y estandarizado herramientas de modelaje que ayudan a transformar estos datos en decisiones estratégicas de campo.
Herramientas de modelaje avanzado:
Existen modelos de simulación avanzados como el BroilerSim o Swine Model, que permiten simular la respuesta biológica de los animales ante diferentes escenarios nutricionales considerando condiciones propias de los ciclos productivos como consumo, programa de alimentación, clima, densidad, estrés calórico, estado sanitario etc.
Una vez se entrelazan estas variables con variables financieras, las herramientas de modelaje tienen la capacidad de predecir el desempeño productivo, optimizar los planes de alimentación, el rendimiento de la canal y mejorar métricas financieras como el margen sobre los costos de alimentación.
Esto facilita la implementación de estrategias claves como:
- Optimización de la Proteína Ideal: Uso de aminoácidos sintéticos para reducir el exceso de nitrógeno dietario, disminuyendo las emisiones de amoníaco y el óxido nitroso en campo.
De acuerdo con esto, Han et al. (2001) demostraron en cerdos de desarrollo y engorde que al reducir la proteína cruda (PC) de la dieta en 4 puntos porcentuales (del 16% al 12%) mediante la suplementación con aminoácidos sintéticos como L-lisina (0,3%), DL-metionina (0,1%), L-treonina (0,1%) y L-triptófano (0,05%), se logra reducir significativamente la excreción de nitrógeno en la orina en un 34%.
- Eficiencia del Fósforo: Uso de fitasas y formulación basada en fósforo digerible para reducir la eutrofización de suelos y aguas.
Los datos de campo desarrollados en Trouw Nutrition SCA demuestran que la formulación de precisión bajo el concepto de fósforo digestible y el uso adecuado de fitasas puede reducir el uso de fosfatos hasta en un 50% en una integración de pollo de engorde, mejorando la cantidad de fósforo que el animal puede aprovechar y disminuyendo exponencialmente las toneladas de fósforo excretadas al ambiente.
- Eficiencia financiera: Uso de criterios de formulación para producir los kg de proteína animal al menor costo posible, lo que está estrechamente relacionado con los conceptos y herramientas ya descritas.
Es importante entender que reducir el CO2 en la fórmula de alimento es un primer paso hacia producciones más sostenibles, pero el éxito radica en integrar varias herramientas de toma de decisión y garantizar que todos los recursos son usados de la manera más eficiente.
En pocas palabras, la sostenibilidad debe que estar alineada con una buena productividad. Por ejemplo, si una dieta tiene una baja huella ambiental, pero impacta negativamente el Índice de Conversión Alimenticia, esto resultará en un aumento de las emisiones totales por kilo de carne producido. Por ende, tanto las dietas y el sistema productivo deben ser sostenibles y eficientes. No solo se debe enfocar en la dieta.
Conclusiones
En conclusión, la sostenibilidad requiere un esfuerzo colectivo similar al que ha permitido mejorar la eficiencia operativa en las últimas décadas. La nutrición inteligente debe enfocarse en la selección de ingredientes de bajo impacto con una modelación precisa para garantizar la eficiencia en la planta de alimento y que esto se traduzca en una reducción de huella ambiental significativa y rentable. En este sentido, la integración de la tecnología NIRS con bases de datos robustas como NutriOpt y herramientas como MyFeedPrint, demuestran con datos que es viable diseñar programas de alimentación de bajo impacto ambiental sin pérdida de la densidad nutricional ni de los rendimientos zootécnicos en campo. La huella ambiental no debe ser vista como una tendencia, sino como un parámetro cuantificable que debe ser considerado por nutricionistas y productores de proteína animal.