Durante las últimas semanas, las autoridades sanitarias confirmaron nuevos focos en explotaciones comerciales de Castilla y León, obligando al sacrificio sanitario de todas las aves afectadas y reforzando las medidas de bioseguridad para contener la propagación del virus.
Los tres reportes más recientes corresponden a granjas avícolas ubicadas en Cuéllar, Gomezserracín y Remondo, en la provincia de Segovia. Estos nuevos focos se suman a los casos previamente detectados en Valladolid y Zamora, consolidando a Castilla y León como la región más afectada por el actual episodio sanitario.
Con cada confirmación, las autoridades han aplicado las medidas establecidas por la normativa sanitaria de la Unión Europea, que incluyen el sacrificio inmediato de todas las aves presentes en las explotaciones afectadas, la destrucción de piensos, camas y materiales potencialmente contaminados, además de la limpieza y desinfección integral de las instalaciones. Asimismo, se han delimitado zonas de protección de tres kilómetros y zonas de vigilancia de diez kilómetros alrededor de cada foco para restringir el movimiento de aves y productos avícolas.
Uno de los reportes oficiales más significativos fue comunicado a mediados de julio, cuando se notificaron nuevos brotes en Alcazarén (Valladolid) y Peleagonzalo (Zamora), que obligaron al sacrificio de aproximadamente 164.530 pollos de engorde, reflejando la magnitud del impacto económico y productivo que está generando la enfermedad en el país.
Desde que se confirmó el primer foco a finales de diciembre de 2025 en la Comunidad Valenciana, España ha registrado más de una veintena de brotes en explotaciones comerciales y más de un millón de aves han sido sacrificadas como parte de las estrategias oficiales de erradicación. Este episodio representa el brote de enfermedad de Newcastle más importante registrado en el país en los últimos años.
Las investigaciones epidemiológicas realizadas por los servicios veterinarios identificaron que los brotes detectados en Castilla y León corresponden al genotipo VII.2 del virus, una variante diferente de la detectada inicialmente en la Comunidad Valenciana, lo que sugiere que no todos los focos están directamente relacionados desde el punto de vista epidemiológico.
Ante la evolución de la situación, la Junta de Castilla y León anunció el refuerzo de los programas de vacunación, que serán obligatorios inicialmente en las provincias de Segovia y Valladolid y posteriormente se extenderán al resto de la comunidad autónoma. Paralelamente, las autoridades mantienen un estricto control de los movimientos de aves y continúan intensificando las inspecciones de bioseguridad en las explotaciones avícolas.
Aunque la enfermedad de Newcastle no representa un riesgo para la salud pública ni para el consumo de carne de pollo o huevos, sí constituye una de las enfermedades víricas de mayor impacto económico para la avicultura mundial debido a la elevada mortalidad que puede provocar y a las severas restricciones comerciales derivadas de su presencia.
El avance del brote en España está siendo seguido de cerca por la industria avícola internacional, ya que la expansión hacia nuevas zonas de alta concentración productiva incrementa la preocupación por sus posibles repercusiones sobre el comercio, la producción y el abastecimiento del mercado europeo en los próximos meses.