La sostenibilidad en la producción de huevo: la importancia de medir para mejorar

Históricamente la proteína animal ha sido uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de la humanidad. En diversas ocasiones, el acceso a fuentes de proteína de alta calidad contribuyó en la evolución física y cognitiva de diversas poblaciones humanas. Actualmente nuestras sociedades cuentan con diferentes fuentes de proteína animal disponibles. Sin embargo, el huevo ocupa una posición privilegiada al ser considerado una proteína universal. A diferencia de otras fuentes proteicas, su consumo presenta pocas restricciones culturales o religiosas, lo que, sumado a su completo valor nutricional, precio y versatilidad culinaria, lo ha convertido en uno de los alimentos más importantes para la nutrición humana.

Adicional a las cualidades anteriormente mencionadas, diversas publicaciones han demostrado través de análisis de ciclo de vida (LCA) que la producción de huevo es una de las producciones más eficientes desde el punto de vista ambiental. Según la FAO la producción de 1 kg de huevo genera aproximadamente entre 1.5 y 5 kg CO₂eq, mientras que la producción de 1 kg de pollo puede generar entre 6 y 9 kg CO₂eq, por su parte 1kg de carne de cerdo entre 10 y 12 kg CO₂eq. 

Gráfica de huellas de carbono de diferentes producciones

Aunque la literatura científica reporte que la producción de huevo se encuentra entre las más eficientes, estos valores representan estudios puntuales y no necesariamente la realidad de todos los sistemas productivos a nivel mundial. Diferencias en el desempeño de las aves, mortalidad, la nutrición, y longevidad de los lotes pueden generar variaciones importantes en el impacto ambiental entre empresas e incluso entre granjas de una misma empresa. Como consecuencia, algunas producciones pueden presentar emisiones superiores a las reportadas anteriormente. Por esta razón, la medición del impacto ambiental debe considerarse una herramienta estratégica de gestión y producción. Conocer este indicador permite a los productores identificar los principales puntos de emisión dentro de su sistema y establecer acciones correctivas enfocadas en aquellas áreas con mayor potencial de mejora. 

La importancia de medir el impacto ambiental

La medición del impacto ambiental debe realizarse de manera específica para cada sistema productivo y no depender únicamente de los valores reportados en la literatura. Aunque estos datos son útiles como referencia, no existe una distribución única de los factores que determinan la huella de carbono en la producción de huevo.

Esta variabilidad se debe a la influencia del sistema de producción, el origen y transporte de materias primas, las fases de alimento, la fuente energética usadas en planta y granjas, el manejo de excretas etc. Sin embargo, sí existe un consenso claro: el alimento es el mayor componente de la huella de carbono. En la mayoría de los estudios, el origen y transporte de materias primas, así como la producción, procesamiento del alimento representan entre el 55 al 75% de la huella total. Le siguen el levante de pollitas, con una contribución aproximada del 7 al 17%; el manejo y tratamiento de excretas, entre el 8 y el 20%; la energía utilizada en granja, entre el 4 y el 12%; y las etapas de clasificación, empaque, procesamiento y transporte del huevo, entre el 4 y el 8%. 

Gráfica distribución de huella de carbono huevo 

Cuando el productor mide su huella ambiental, no solo puede identificar dónde se generan las emisiones, sino también determinar si su sistema se encuentra dentro de los rangos bajos, medios o altos reportados en la literatura. A partir de este diagnóstico, puede iniciar acciones específicas de mejora, como optimizar la eficiencia alimenticia y la formulación de las dietas, prolongar la vida productiva de las aves, reducir la mortalidad, fortalecer el manejo sanitario y seleccionar materias primas provenientes de cadenas de suministro más sostenibles.

MyEggPrint: una herramienta para cuantificar la productividad y sostenibilidad

Con el objetivo de facilitar la medición del impacto ambiental en la industria del huevo, Trouw Nutrition desarrolló MyEggPrint, una herramienta especializada para calcular la huella ambiental. MyEggPrint se basa en la metodología de Análisis de Ciclo de Vida (Life Cycle Assessment – LCA), considerada actualmente el estándar internacional para evaluar impactos ambientales. Este enfoque permite cuantificar los recursos consumidos y las emisiones generadas a lo largo de todo el proceso productivo, desde la producción de las materias primas hasta la obtención del huevo comercializable.

El sistema recopila información relacionada con diferentes etapas de la producción, incluyendo: Origen de las materias primas, composición de las dietas, planes de alimentación, consumo de alimento, producción de pollitas de reemplazo, tipo y consumo de energía, uso de combustibles, mortalidad, HAA, manejo de excretas entre otros. A partir de estos datos, la plataforma genera un indicador llamado “huella de carbono (CO₂ equivalente)”. Este indicador se expresa con relación a kilogramo de huevo producido. 

¿Cómo pueden utilizarse los resultados?

Una vez el productor identifica su huella de carbono y comprende la participación relativa de cada componente dentro del sistema puede reconocer con mayor claridad dónde se encuentran las principales oportunidades de mejora. A partir de este diagnóstico, es posible establecer planes de acción orientados a seleccionar materias primas con menor impacto ambiental, implementar tecnologías y conceptos nutricionales específicos, fortalecer la productividad y longevidad de las aves, mejorar los sistemas de gestión de excretas etc. De esta forma, la información generada deja de ser únicamente un indicador ambiental y se convierte en una herramienta práctica para tomar decisiones que permitan reducir emisiones sin comprometer el desempeño productivo ni la rentabilidad del sistema. 

La herramienta también facilita realizar comparaciones entre diferentes granjas, lotes o sistemas de producción, permitiendo identificar cuáles prácticas generan mejores resultados ambientales, productivos y económicos. De esta forma, la sostenibilidad puede convertirse en un indicador práctico que apoya la toma de decisiones. Adicionalmente, esta información puede orientar la adopción de tecnologías, durante los procesos de crecimiento de las empresas, asegurando que las futuras inversiones estén alineadas no solo con la productividad y la rentabilidad, sino también con una menor huella ambiental.

¿Qué estrategias permiten reducir la huella ambiental de la producción de huevo?

Si el alimento representa la mayor parte de la huella de carbono, entonces la formulación adicional a ser una herramienta productiva y económica se convierte en una herramienta ambiental estratégica. Bajo esta lógica, cada mejora en la precisión nutricional tiene la capacidad de reducir significativamente la huella ambiental. 

Trouw Nutrition, a través de su experiencia técnica en nutrición de ponedoras, ha trabajado en la implementación de conceptos como fósforo digestible, energía metabolizable de ponedora y estrategias de alimentación como Split Feeding. 

Estos enfoques permiten formular dietas más precisas, ajustadas a los requerimientos reales de las aves y al momento fisiológico del día, reduciendo excesos nutricionales, mejorando la eficiencia alimenticia y optimizando el uso de recursos. Split Feeding, es un concepto de utilizar una dieta de la mañana (A.M.) y una dieta de la tarde (P.M.), repartiendo los nutrientes de acuerdo con la necesidad de la gallina en el día. Tradicionalmente, se da una dieta única durante el día a las gallinas ponedoras, la cual hace que algunos nutrientes estén en exceso durante momentos del día, esto representa un costo en formulación y menor eficiencia en el uso de ingredientes en la fórmula. Como resultado, es posible disminuir la excreción de nutrientes, reducir la dependencia de materias primas de mayor impacto y mejorar la productividad del lote, generando beneficios tanto ambientales como económicos.

Un claro ejemplo del impacto que puede tener la formulación sobre la huella ambiental se observa con la implementación del Split Feeding en condiciones comerciales de producción. En una evaluación comparativa frente a una dieta convencional, esta estrategia redujo las emisiones de gases de 4,20 a 3,79 kg CO₂ eq. por kg de huevo producido (Trouw Nutrition internal R&D), equivalente a una disminución del 10%. De igual forma, la excreción de nitrógeno pasó de 0,017 a 0,015 kg N por kg de huevo producido, lo que representa una reducción del 12%, o en términos prácticos, una disminución de 17 a 15 g de nitrógeno por cada kg de huevo producido. Estos resultados evidencian que estrategias como Split Feeding demuestran que la sostenibilidad en la producción de huevo puede construirse desde decisiones técnicas concretas.

La longevidad productiva constituye otro factor relevante. Cuando una gallina produce más huevos vendibles durante su vida útil, las emisiones asociadas al levante y reemplazo de aves se distribuyen entre una mayor cantidad de huevos comercializables. Por esta razón, estrategias orientadas a prolongar la persistencia de postura, mantener la productividad en edades avanzadas y aumentar la viabilidad del lote generan beneficios simultáneos tanto en sostenibilidad como en rentabilidad.

Conclusión

La sostenibilidad en la producción de huevo no se puede construir con percepciones generales, sino con datos claros, decisiones y acciones concretas. Medir la huella ambiental permite dar ese paso adicional con la intención de identificar dónde se generan los mayores impactos y transformar cada punto crítico del sistema en una oportunidad real de mejora productiva, económica y ambiental.

En este camino, Trouw Nutrition no solo ofrece una herramienta para cuantificar el impacto ambiental a través de MyEggPrint, sino también el conocimiento técnico y las alternativas nutricionales para ayudar a reducirlo. Conceptos como formulación de precisión, fósforo digestible, energía Layer, Split Feeding y estrategias orientadas a mejorar la longevidad productiva permiten convertir la sostenibilidad en una decisión práctica, medible y rentable para la producción moderna de huevo.

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